jueves, 17 de junio de 2010
El botánico alemán Anton de Bary en 1873 (o 1879, según autores) acuñó el término “simbiosis” para describir la estrecha relación de organismos de diferente tipo. Concretamente la definió como «la vida en conjunción de dos organismos disimilares, normalmente en íntima asociación, y por lo general con efectos benéficos para al menos uno de ellos».1 . La definición de simbiosis se encuentra sometida a debate, y el término ha sido aplicado a un amplio rango de interacciones biológicas. Las relaciones simbióticas en la naturaleza pueden clasificarse entre las de mutualismo, comensalismo y parasitismo. Otras fuentes la definen de forma más estrecha, como aquellas relaciones persistentes en las cuales ambos organismos obtienen beneficios, en cuyo caso sería sinónimo de mutualismo2 .
La simbiosis suele identificarse con las relaciones simbióticas mutualistas (aquellas en las que todos los simbiontes salen beneficiados) y por extensión, en sociología, puede referirse a sociedades y colectivos basados en la colectividad y la solidaridad
Tipos de simbiosis
La simbiosis puede clasificarse atendiendo a la relación física entre los organismos participantes: ectosimbiosis y endosimbiosis. En la ectosimbiosis, el simbionte vive sobre el cuerpo –en el exterior- del organismo anfitrión, incluido el interior de la superficie del recorrido digestivo o el conducto de las glándulas exocrinas. En la endosimbiosis, el simbionte vive o bien en el interior de las células del anfitrión, o bien en el espacio entre éstas. Otros contrastes extremos en simbiosis son la diferenciación entre simbiosis facultativas u obligatorias y la de simbiosis permanentes o temporales
Grados de integración en los procesos simbióticos
Ivan Wallis se preocupó por cómo podrían iniciarse las relaciones simbióticas. En 1927 en su libro Symbionticism and the Origin of Species utilizó el término «prototaxis» para explicar el inicio de relaciones simbióticas; recurrió a la respuesta innata de células y, en general, organismos ante la presencia otros organismos para explicar este inicio. Wallis ejemplificó con la tendencia del ratón a huir del gato, la tendencia del tiburón a tragarse al pez, la mosca a poner huevos en los tejidos sanguinolentos de un jabalí,…. A estas tendencias positivas o negativas las denominó «prototaxis». «La tendencia prototáctica de los heterótrofos a absorber los productos de la fotosíntesis, o bien a ingerir a los propios organismos fotosintetizadores y la resistencia de estos organismos a ser ingeridos, serían reacciones prototácticas que han propiciado la proliferación de eucariotas fotosintéticos. Algas, líquenes, lombrices verdes, corales marrones, hidras verdes,… constituyen una pequeña parte del resultado de estar relaciones simbióticas».[4] Atendiendo a la prototaxis de Wallis, se podría decir que la tensión producida por las diferentes reacciones de los organismos ante la presencia de otros organismos, tendencia a «acercarse» y a «alejarse», explicaría el inicio de las relaciones simbióticas.
Una vez se ha establecido la relación entre simbiontes, esta relación podría alcanzar diferentes grados de integración:
El grado de menor integración sería aquel en el que los simbiontes establecen una relación de «comportamiento», vivirían uno junto al otro y ambos habrían aprendido a beneficiarse de su mutua presencia. La fragata portuguesa y los peces pastor o las anémonas y los peces payasos son ejemplos de esos comportamientos simbióticos sutiles.
Otro grado que pueden alcanzar las relaciones simbióticas sería el «metabólico»: «Frecuentemente el producto metabólico, el exudado o el residuo de uno de los miembros de la asociación se convierte en alimento para el otro. Probablemente todos los animales verdes que han sido estudiados (tales como la lombriz plana Convoluta roscoffensis, o la Hydra viridis de los estanques), así como todos los líquenes, estén integrados a este nivel».[5]
Un mayor grado de integración supone aquel en el que por ejemplo las proteínas de uno de los integrantes de la simbiosis se hacen imprescindibles para el otro: “En las plantas de alubias y guisantes encontramos un excelente ejemplo de esta clase de integración. Si arrancas un trébol, una arveja o una planta de judías, verás en sus raíces unas pequeñas protuberancias rosáceas. Se trata de nódulos fijadores de nitrógeno, en cuyo interior medra determinado tipo de bacteria. Otrora bacterias nadadoras con forma de bastoncillo, todas ellas han acabado por convertirse en «bacteroides» hinchados. Estos bacteroides sobredimensionados, llenos de agujeros, ya no pueden dividirse ni crecer”.[6]
El máximo grado de integración y más radical sería aquel en el que estas uniones desembocan en la transferencia de material genético y consecuente fusión de los simbiontes en un nuevo individuo. Material genético de uno de los simbiontes pasa a integrarse en el genoma del otro, surgiendo un individuo nuevo que integra a sus simbiontes. Este estadio es conocido como «simbiogénesis». Los casos más transcendentales de este tipo de simbiosis extrema fueron los procesos simbiogenéticos que originaron los eucariotas. La capacidad de respirar oxígeno como consecuencia de la adquisición de las mitocondrias propició el origen de los animales, y la capacidad fotosintética adquirida posteriormente con los cloroplastos originó el reino vegetal. En ambos casos, mitocondrias y cloroplastos tienen su origen en bacterias de vida libre. Los descendientes de estas bacterias aún se encuentran entre nosotros.
Los procesos simbióticos, plausiblemente, seguiría estos pasos: en un principio, un individuo entraría en contacto con otro individuo o grupo de individuos, en principio esa relación podría ser parasitaria,[7] pero con el tiempo ambos individuos podrían llegar a una relación mutualista, el hospedador encontrarían ventajas en las características y especialidades del hospedado. De no llegar a este punto la selección natural penalizaría esta relación disminuyendo paulatinamente en número de estos individuos en el conjunto de la población; por el contrario, una relación fructífera se vería favorecida por la selección natural y los individuos implicados proliferarían.
La simbiosis desde la óptica evolutiva podría considerarse como un proceso en el que los simbiontes van estrechado su relación. Dependiendo de las características de la simbiosis y de los simbiontes que la integran, esta relación podría alcanzar su máximo grado de integración: la simbiogénesis.
Parasitismo, ¿primer estadio de la simbiosis?
El parasitismo está profusamente extendido en la naturaleza. Plausiblemente, sería el primer estadio de un proceso continuo que conduciría al mutualismo.
Muchas especies de artrópodos albergan endosimbiontes de transmisión hereditaria. Debido a que la persistencia de estos simbiontes hereditarios depende de modo tan íntimo de la de sus hospedadores, generalmente se ha supuesto que los microorganismos que son transmitidos de padres a hijos a lo largo de generaciones de hospedadores, con gran eficacia, deberían evolucionar con el tiempo hasta volverse beneficiosos para sus hospedadores. Cada vez está más claro que los simbiontes hereditarios son muy comunes en los artrópodos. Muchos de dichos simbiontes son beneficiosos. Pero una parte considerable de los mismos son deletéreos y, más que ser beneficiosos para sus hospedadores, mantienen relaciones antagonistas con parte de ellos.
Michael E. N. Majerus, Simbiontes hereditarios causantes de efectos deletéreos en los artrópodos.[8]
En este estadio, el parásito debe atenuar la virulencia contra su hospedador y, entre otras adaptaciones, se desprende de una característica típica de todo organismo, su tendencia a reproducirse geométricamente auto-regulando esta tendencia;[9] paralelamente, el hospedador deberá reaccionar neutralizando los efectos deletéreos de su parásito. «En cualquier momento esas asociaciones pueden disolverse, sus miembros pueden cambiar e incluso destruirse entre sí, o simplemente perder a su simbionte».[10]
Este primer estadio simbiótico, el más inestable, en el que «el éxito del parasitismo [también la simbiosis] radica en la acomodación y en la supervivencia, es decir el éxito del parásito se mide no por los trastornos que causa a su hospedador, sino por su capacidad para adaptarse y para integrarse al medio interno de este último»,[11] se podría prolongar hasta estadios de integración muy elevados en los que, antes de alcanzar una relación mutualista ya se podría estar produciendo transferencia de material genético, señalando Margulis que en las relaciones simbióticas son de poca utilidad conceptos como «coste» o «beneficio
Importancia de la simbiosis en la naturaleza
La simbiosis, el sistema en el cual miembros de especies diferentes viven en contacto físico, es un concepto arcano, un término biológico especializado que nos sorprende. Esto se debe a lo poco conscientes que somos de su abundancia. No son sólo nuestras pestañas e intestinos los que están abarrotados de simbiontes animales y bacterianos; si uno mira en su jardín o en el parque del vecindario los simbiontes quizá no sean obvios pero están omnipresentes. El trébol y la vicia, dos hierbas comunes, tienen bolitas en sus raíces. Son bacterias fijadoras de nitrógeno esenciales para su sano crecimiento en suelos pobres en este elemento. Tomemos después los árboles, el arce, el roble y el nogal americano; entretejidos en sus raíces hay del orden de trescientos hongos simbiontes diferentes: las micorrizas que nosotros podemos observar en forma de setas. O contemplemos un perro, normalmente incapaz de percatarse de los gusanos simbióticos que viven en sus intestinos.
Un ejemplo de simbiosis mutua entre un pez payaso que nada entre los tentáculos de Anémona. Ese pez protege su territorio de otros peces comedores de la anémona y a cambio los tentáculos de la anémona le protegen de otros depredadores.[14]
La mano de obra barata de los países del Sur, con obreros, niños en muchos casos, que llegan a trabajar en condiciones cercanas a la esclavitud, es el gran negocio de ciertas multinacionales.
La situación laboral de los países del Sur siempre ha dejado mucho que desear; pero, desde los años 60 y ante el aumento de la competitividad entre las multinacionales, ésta se ha agravado
debido a la práctica de una nueva modalidad laboral: la subcontratación, a través de la cual las grandes empresas trasladan sus locales de producción hacia países del Tercer Mundo con la finalidad de ahorrar en el proceso de fabricación. Generalmente, se trata de lugares en los que producir resulta mucho más rentable, ya que son países que poseen una legislación social, fiscal o medioambiental menos costosa y en los que la mano de obra es mucho más flexible y barata.
Según Setem, una federación de organizaciones no gubernamentales especializada en temas de cooperación y desarrollo, mientras que en algunos países europeos el sueldo medio de un obrero cualificado está sobre los 7,21 euros, en Marruecos es de 0,8 euros, en Polonia de 0,39 euros y en Filipinas de 0,15 euros. Esto deja ver claramente las ventajas de desplazar la producción.

En estos países, las condiciones laborales son muy duras. En algunos casos, los trabajadores se ven obligados a realizar horas extras que no son contabilizadas como tales, ya que son necesarias para alcanzar la producción mínima exigida. A todo esto, hay que añadir que estas fábricas no suelen cumplir unas condiciones mínimas en materia de seguridad e higiene porque, en muchos casos, estos países ni siquiera poseen una legislación que regule estos aspectos. Además, en estos países la libertad sindical no siempre existe.
En ocasiones, los trabajadores son forzados a trabajar para afrontar el pago de una deuda contraída anteriormente con el patrono, la cual, con mucha seguridad, nunca se llegará a eliminar.

Si estas condiciones ya son duras, especialmente alarmante resulta la situación laboral de niños y adolescentes, cuyo sueldo es mucho menor que el de los adultos, lo que contribuye al aumento de la explotación infantil y al desempleo en los mayores.
Las empresas también emplean otra forma de contratación, consistente en el trabajo a domicilio; esta modalidad hace que la empresa se libre de tener una plantilla y de pagar la Seguridad Social, el coste es menor y la flexibilidad laboral aumenta. Aunque, en teoría, no se trata de un trabajo ilegal, sí se suele contar con la ayuda de otros miembros de la familia para la realización de las tareas, entre ellos, los niños.

De todos es sabido que, ante las malas condiciones laborales de los países del Sur, la explotación de los trabajadores en las industrias está a la orden del día. Quizás el caso más sonado sea el de la marca Nike. Tal como afirma Setem, esta empresa internacional realiza el 99% de su producción en el Tercer Mundo, principalmente en Indonesia y China, donde emplea a unas 75.000 personas. Pero cuando compramos unas zapatillas Nike, menos del 0,18% de lo que pagamos va a parar al trabajador indonesio o chino que las ha fabricado.
La jornada laboral de estos trabajadores es de hasta doce horas diarias, por la que cobran un salario de poco más de 31 euros, lo cual equivale tan sólo al 30% de las necesidades vitales de una familia; si, por contra, el trabajador es un niño, el sueldo baja hasta menos de 14 euros al mes.
Según afirma un dosier informativo de Infomundi, Servicio de Información y Documentación sobre el Tercer Mundo creado por Medicus Mundi en 1996, "los niños trabajadores constituyen ya en Asia el 11% de la población activa (...), en África representan en torno al 17%, mientras que en algunas ciudades de América Latina trabajan hasta el 26% de los niños. Brasil presenta una de las tasas más elevadas: el 18% de los niños entre diez y catorce años".
El 65% de ellos, sobre todo las niñas, trabaja de seis a siete días por semana sin recibir ninguna paga por horas extraordinarias ni prestaciones sociales o de otro tipo que se conceden normalmente a adultos. La jornada laboral puede extenderse hasta las nueve horas diarias a cambio de recibir la mitad del sueldo de un adulto: "Tres dólares semanales en las fábricas de bombillas de Indonesia por 48 horas de trabajo. La misma cantidad en Zimbabue por 60 horas, en la recolección del café. Un dólar al día en las fábricas de alfombras de Nepal".
Entran en este mundo en torno a los diez años de edad, aunque ésta suele bajar notablemente en ambientes rurales.
viernes, 11 de junio de 2010
Simbiosis es una relación cercana entre seres de especies diferentes; en su sentido estricto es para la ventaja de los dos organismos.
Un ejemplo bien conocido son los líquenes, que consisten de un hongo en simb
iosi cercana o con una alga verde o con una cianobacteria (alga verdeazulada). El hongo da espacio protegido para vivir al organismo autótrofo mientras que éste último le provee de substancia orgánica.Ejemplo de un alga pluricelular.
Se llaman algas a diversos organismos autótrofos de organización sencilla, que hacen la fotosíntesis productora de oxígen (oxigénic) y que viven en el agua o en ambientes muy húmedos. Pertenecen al reino Protista.
Las algas no se clasifican dentro del reino vegetal, es decir, no son plantas (Embriophyta). Se trata de un grupo polifilético o artificial (no es un grupo de parentesco), y no tiene por lo tanto ya uso en la clasificación científica moderna, aunque sigue teniendo utilidad en la descripción de los
.
El estudio científico de las algas se llama Ficología. Se usa también pero menos Algología, un término ilegítimamente construido con una raíz latina (alga) y otra griega (logos); se presta además a confusión con la ciencia homónima del dolor, que es una especialidad médica.
Muchas algas son unicelulares microscópicas, otras son coloniales y algunas han desarrollado anatomías complejas, incluso con tejidos diferenciados, como ocurre en las algas pardas. Las más grandes, miembros del grupo anterior, forman cuerpos laminares de decenas de metros de longitud.
Clasificación
Las algas constituyen un conjunto polifilético, es decir, que sus miembros están dispersos entre distintos grupos de parentesco (grupos o clados monofiléticos).
Procariotas (Prokaryota, Bacteria s.., Monera). Sólo un grupo de procariotas ha sido tratado habitualmente bajo el concepto de algas:
Cianobacterias (Cyanobacteria). Llamadas tradicionalmente algas ve
rdeazuladas o algas azules, que es lo que literalmente significa su antiguo nombre sistemático, cianofíceas (Cyanophyceae).
Algunos otros grupos de procariontes realizan formas de fotosíntesis no oxigénicas, pero no suelen ser tratados como algas, sino como bacterias o arqueas.
Eucariotas (Eukarya). Muchos grupos de eucariotas, todos clasificados habitualmente en el reino Protista, son considerados bajo el concepto de algas. En la mayoría de los casos coinciden en el mismo clado (rama evolutiva) con formas heterótrofas que tradicionalmente se han descrito como “protozoos” o como “hongos” (falsos hongos).
Filo Euglenófitos (Euglenophyta). Formas unicelulares de agua dulce dotadas de plastos verdes, emparentadas estrechamente con los Kinetoplástidos, un grupo que incluye tanto a formas unicelulares heterótrofas de los mismos ambientes como a los protistas que producen la enfermedad del sueño (Trypanosomátidos).
Filo Dinoflagelados (Dinoflagellata, Pyrrophyta para los botánicos). Son protistas unicelulares que en su mayoría presentan plastos de distintos colores, derivados por endosimbiosis de otras algas unicelulares. Las zooxantelas a su vez son dinoflagelados endosimbióticos que crecen en distintos animales acuáticos marinos, especialmente corales. Los Dinoflagelados están muy cercanamente emparentados con los Ciliados y, más aún, con los Apicomplejos, el grupo que incluye al parásito que produce la malaria (Plasmodium).
Filo Cromófitos (Chromophyta) o Heterokontófitos (Heterokontophyta): Un clado (grupo evolutivo) de protistas muy heterogéneo que incluye entre sus miembros a algunos de los más importantes fotosintetizadores acuáticos, como las algas doradas (Crisófitos, Chrysophyta), las algas pardas (Feófitos, Phaeophyta) o las diatomeas (Bacilariófitos, Bacillariophyta o Diatoma).
También se incluyen aquí algunos grupos heterótrofos, como los Oomycetes, que hasta que recientes avances genéticos permitieron comprobar su verdadera filiación, se clasificaban entre los hongos (“pseudohongos“).
Filo Haptófitos (Haptophyta=Coccolithophoridae), llamados a veces Prymnesiophyta. Unicelulares cuyas escamas carbonatadas (cocolitos) contribuyen de forma importante a los sedimentos oceánicos.
Filo Criptófitos (Cryptophyta). Formas unicelulares flageladas de aguas frías, sobre todo marinos.
Filo Glaucófitos (Glaucophyta=Glaucocystophyta). Son protistas unicelulares de agua dulce que se caracterizan por contener cianelas, que son plastos con características típicas de las cianobacterias y ausentes de los plastos del resto de las algas y plantas (por ejemplo, una pared residual de peptidoglucanoy carboxisomas).
Filo Rodófitos (Rhodophyta). Son las algas rojas. En algunas clasificaciones se clasifican dentro del reino vegetal (Plantae).
Filo Clorófitos (Chlorophyta). Son las algas verdes, de una de cuyas ramas evolutivas evolucionaron las plantas terrestres. Actualmente se clasifican dentro del reino vegetal (Plantae).
Los tres últimos filos están emparentados entre sí y son los llamados eucariontes fotosintéticos primarios, descendientes directos del eucarionte en cuyo seno una cianobacteria se convirtió en el primer plastidio (Baldauf, 2003).
Hay varios grupos más diversamente relacionados con los anteriores que pueden considerarse algas. Y algunos, como los ciliados, son comúnmente heterótrofos, pero con formas portadoras de algas endosimbióticas que ecológicamente son “algas unicelulares”.
Dada la polifilia del grupo, reflejada en la clasificación de arriba, no se pueden hacer muchas generalizaciones válidas. 
Las formas unicelulares eucarióticas suelen ser desnudas y flageladas, conservando en su
mayoría la capacidad de fagocitar. Una excepción importante la constituyen las diatomeas, que aparecen recubiertas por una teca. Los haptófitos (o cocolitofóridos) están rodeados de escamas.
Las formas pluricelulares suelen presentar paredes celulares y plasmodesmos (puentes de citoplasma entre células contiguas), y a veces desarrollan estructuras anatómicas intrincadas, especialmente las algas pardas las algas rojas. Son característicos los ciclos vitales complejos con alternancia de generaciones. Los órganos formadores de gametos (gametocistes) y esporas (esporocistes) son unicelulares (con la sola excepción de algunas algas verdes del género Chara).
En general, las células reproductoras son flageladas.
Biotipos
Además de formas estrictamente unicelulares se presentan entre las algas formas coloniales o pluricelulares con estructuras y anatomías a veces convergentes que se suelen clasificar en los siguientes biotipos:
Colonial. Pequeños grupos de unicelulares mótiles laxamente agregadas y más o menos regularmente dispuestas.
Capsoide. Células poco numerosas encerradas en una cápsula mucilaginosa común.
Cocoide. Unicelulares envueltas en una pared celular.
Palmeloide. Células inmóviles y numerosas encerradas en una cubierta de mucílago.
Filamentoso. Células formando un encadenamiento, a veces ramificado.
Parenquimatoso. Células formando un talo, un agregado denso, pluriestratificado con algún grado de diferenciación celular.
] Ecología
Charca eutrofizada con una fuerte proliferación de algas.
Alga sobre rocas en Shihtiping, Taiwan
La función ecológica más conocida de las algas es la producción primaria, son los principales productores de materia orgánica a partir de la inorgánica en el mar, de esta manera la materia orgánica ingresa a las cadenas tróficas. Este paso puede producirse por el consumo de algas, la absorción de nutrientes disueltos de origen vegetal por otros organismos, o por la descomposición de éstas.
Sobre la distribución de las algas puede afirmarse que son cosmopolitas, es decir viven en todos los climas, se encuentran aclimatadas a las más diversas situaciones ambientales. Hay algas en todos los ambientes acuáticos donde existe luz, tanto de agua dulce como de agua salada, unas veces en el plancton otras en el bentos. Se encuentran también en ambientes terrestres húmedos, como es el caso del verdín que crece en suelos, en muros, en cortezas de árboles, etc.
Son notables las algas que forman asociaciones simbióticas con organismos heterótrofos. Éste es el caso de las que forman líquenes en asociación con hongos. También de los simbiontes unicelulares que se encuentran en muchos animales marinos.
Existen formas unicelulares hipertérmofilas, creciendo en fuentes termales, entre las algas rojas. Son de gran interés biológico, porque esta condición es única entre los organismos eucariontes.
Un fuerte interés antrópico determina el estudio de estos organismos, son por ello reseñables los afloramientos o blooms producidos por algunas algas eucariontes unicelulares que protagonizan a veces mareas tóxicas.
Simbiosis
Distintas algas aparecen formando notables simbiosis metabólicas. Se trata de asociaciones mutualísticasen las que organismos con metabolismos distintos se asocian, beneficiándose mutuamente de sus respectivas habilidades.
Líquenes.
Son asociaciones simbióticas de un alga y un hongo con capacidad fotosintetizadora, conferida por el alga, que se desarrollan en ambientes subaéreos (terrestras) biológicamente inhóspitos, como las rocas desnudas y las cortezas de los árboles. Tienen gran importancia como organismos ecológicamente pioneros, capaces de colonizar ambientes previamente estériles. Hay dos grupos de algas implicadas en las simbiosis liquénicas, las cianobacterias y, más comúnmente, las algas verdes.
Simbiosis con animales. Existen muchos ejemplos de animales (reino Animalia) acuáticos que guardan algas unicelulares en sus tejidos superficiales, dentro de sus célul
as o entre ellas. Sacan ventaja de la fotosíntesis a la vez que proporcionan al alga un ambiente muy constante y favorable para su crecimiento. Se llama zooxantelasy zooclorelas a estas algas, según que sean doradas o verdes. Las primeras son en general dinoflagelados, sobre todo del género Symbiodinium; las segundas son algas verdes. El grupo biológico donde este fenómeno es más importante es el de los corales (Cnidaria. Anthozoa), que ecológicamente se comportan como productores primarios fotosintetizadores, gracias a esta simbiosis. También son notables las simbiosis equivalentes que se encuentra en moluscos nudibranquios. Algo parecido se observa en protistas como los ciliados Mesodinium rubrum, oceánico, o Paramecium viride, una especie de agua dulce que conserva las algas verdes unicelulares que fagocita mucho tiempo antes de digerirlas. Estos organismos representan un modelo de como se originaron los plastos por endosimbiosis.
Helechos acuáticos, como el género Azolla, albergan en simbiosis en sus cavidades estomáticas cianobacterias de las que aprovechan su capacidad para fijar el nitrógeno, un nutriente generalmente escaso, tomándolo del aire.
Parasitismo
Hay varios casos notables en que algas aparecen implicadas en relaciones parasitarias.
La cianobacteria Phormidium corallyticum ataca a colonias de coral de diversas especies. Los filamentos del alga provocan lesiones que facilitan la penetración de bacterias sulfooxidantes que son las que a su vez causan el daño más grave. Se estima que la infección es más probable en aguas poco turbulentas y contaminadas.
Los rodófitos (Filum Rhodophyta, las algas rojas) son muy frecuentemente parásitos de otros rodófitos. En general parásito y huésped están filogenéticamente próximos. El parásito inyecta núcleos celulares en las células del huésped, que queda así transformado, produciendo luego células sexuales portadoras del genoma parasitario.
Varias algas verdes (Filo Chlorophyta) son parásitas de plantas verdes (Reino Plantae). Por ejemplo, Cephaleuros es una alga filamentosa que crece en los tejidos de diversas plantas, incluidos cultivo como el té o el café.
Un par de especies del alga verde Prototheca se han convertido en patógenas de diversos animales, como las vacas o los seres humanos. En las vacas producen mastitis muy contagiosas que no se pueden controlar sin sacrificar los animales.
Listado de géneros notables de algas
Usos de las algas
Las algas pueden ser utilizadas para producir biocombustibles (bioetanol, biobutanol y biodiésel), por otra parte, en el mundo de la estética se utilizan por sus propiedades hidratantes, antioxidantes y regeneradoras.
hola les saluda NELSY SELINA RAMOS ALTAMIRANO
Simbiosis: Asociación de dos o más individuos de distintas especies, en la que todos salen beneficiados.


Simbiosis: Entre los distintos microorganismos se establecen interrelaciones de distinto tipo. En el curso de la evolución se han establecido una serie de dependencias múltiples o unidireccionales que van mucho más allá de las relaciones determinadas por la cadena trófica. Después de que los procariotas y muchos microorganismos eucariotas alcanzasen su estado evolutivo actual, aparecieron las formas de vida superiores que representaban un nuevo espacio vital potencial. Los animales y las plantas se han desarrollado en un medio ambiente en el que prácticamente ya estaban presenten todos los tipos metabólicos procarióticos. Resulta por tanto comprensible que se hayan desarrollado numerosas relaciones de convivencia entre los microorganismos por una parte y los animales y las plantas por otra. La comunidad de dos organismos distintos se denomina simbiosis. Desde el punto de vista del aprovechamiento relativo que extrae cada uno de los simbiontes pueden distinguirse varias categorías si la comunidad vital tiene un efecto favorable o positivo para sus miembros se habla de una simbiosis mutualista (mutualismo). Si uno de los dos miembros sufre alguna lesión como consecuencia de esta convivencia tiene lugar el parasitismo. No obstante, en muchos casos los miembros pueden convivir sin una influencia mutua, neutralismo.

Simbiosis: Es la asociación de dos organismos que se benefician mutuamente sin ningún perjuicio. Los casos de simbiosis pueden ser permanentes, donde a los organismos participantes se les llama simbiontes. Algunas especies son tan dependientes entre ellas que ninguna de las dos puede sobrevivir sola. Es el caso de los líquenes donde el alga suministra energía y el hongo aporta soporte y protección. Si dos organismos que viven en simbiosis pueden separarse y vivir independiente se dice que esta relación es facultativa.

Simbiosis: En principio, tiene el sentido original de asociación entre dos especies diferentes sea cual sea la naturaleza de la relación entre ambos (mutualismo, predación, competencia, parasitismo). Pero se ha ido haciendo sinónimo de mutualismo, es decir, de asociación entre dos organismos diferentes que representa una ventaja para ambos; por ejemplo, la relación entre las bacterias fijadoras de nitrógeno y las leguminosas; o entre los hongos inferior y el alga unicelular de un liquen; Los tiburones y los peces pilotos; ciertos pájaros desparasitadores y los herbívoros silvestres o domésticos, etc. Las simbiosis, en cuanto relaciones muy precisamente establecidas, son propias de ecosistemas muy maduros o evolucionados y con un gran nivel de autorregulación.

Simbiosis: En sentido amplio significa la vida conjunta o asociación de dos o más organismos de especies diferentes; en sentido estricto es sinónimo de mutualismo.

Simbiosis: Vida en común de dos o más organismos distintos mediante una asociación estrecha en la cual la asociación es ventajosa tanto para el hospedador como para el huésped.
Simbiosis: Es la asociación de dos organismos que se benefician mutuamente sin ningún perjuicio. Los casos de simbiosis pueden ser permanentes donde a los organismos participantes se les llama simbiontes

.Simbiosis: Una Inter-relación entre dos especies diferentes en las que los efectos de esta Inter-relación pueden ser beneficiosos o peligrosos para una o ambas.

viernes, 28 de mayo de 2010
SIMBIOSIS

La simbiosis es la asociación por parte de dos o más individuos de especies diferentes con el fin de recibir provecho mutuo para todos ellos. La simbiosis también se conoce como mutualismo y es considerada una relación interespecífica de organismos, es decir, una relación entre distintas especies. En la simbiosis, los organismos que participan reciben el nombre de simbiontes. En la naturaleza, la simbiosis está en casi todos los grupos y reinos y se da de maneras muy variadas.

Uno de los ejemplos más claros de simbiosis son los líquenes, que en realidad, son la unión de un hongo y un alga que se unieron para beneficiarse mutuamente, hasta el punto de perder cada uno su identidad y convertirse un simbionte independiente. Es interesante, que los hongos simbiontes de esta unión buscan una especie específica de alga para dar lugar al liquen. Ambas especies no podrían sobrevivir por sí mismas a condiciones extremas; en cambio, el liquen sí puede hacerlo. Otro caso es el de las micorrizas, que son uniones o asociaciones de hongos y raíces de algunos árboles. El beneficio mutuo en esta simbiosis consiste en que las raíces del árbol aprovechan el poder de absorción de los hongos para obtener los nutrientes que necesita la planta, que a su vez, produce las sustancias que los hongos necesitan para desarrollarse.

Entre los animales encontramos un ejemplo en los cangrejos ermitaños que se asocian a las actinias. El cangrejo busca una concha vacía para proteger su abdomen que es blando y vulnerable. Al introducirlo en la concha, pone encima una actinia, que lo protege de los enemigos mediante las células urticantes que ella posee. La actinia recibe la recompensa de alimentarse de los restos de las presas del cangrejo. Existe simbiosis también, entre algunos peces grandes que se benefician de otros peces o especies pequeñas de crustáceos que les limpian la piel de impurezas, comidas o células muertas. Los últimos reciben el beneficio de la alimentación, mientras el pez grande se mantiene limpio sin riesgo de enfermedades.
Se denomina ectosimbiosis cuando una especie vive sobre otra, mientras que la endosimbiosis es cuando una especie vive dentro de otras. La simbiosis puede ser obligada, cuando es necesaria para la supervivencia de una o ambas especies, o, facultativa, cuando la asociación es beneficiosa pero no esencial para la supervivencia.
Hola compañeros les dejo esta informacion que subi espero y les guste se despide de ustedes su compañera Elizabeth Castellanos Alcantara del "4" semestre grupo "E"...
miércoles, 19 de mayo de 2010
ORGANISMOS DESCOMPONEDORES Y SUS FUNCIONES

1. ¿Qué sucedería en el ecosistema si se suprimiera el grupo de los descomponedores?

espero que les guste mi informacion hasta la proxima:JARED RAMOS HERNANDEZ
La homeostasis y la regulación del medio interno constituye uno de los preceptos fundamentales de la fisiología, puesto que un fallo en la homeostasis deriva en un mal funcionamiento de los diferentes órganos.

Toda la organización y funcional de los seres tiende hacia un equilibrio espectral. Esta característica de dinamismo, en la que todos los componentes están en constante cambio para mantener dentro de unos márgenes el resultado del conjunto (frente a la visión clásica de un sistema inmóvil), hace que algunos autores prefieran usar el término homeocinesis para nombrar este mismo concepto.
En la homeostasis orgánica, el primer paso de autorregulación, es la detección del alejamiento de la normalidad. La normalidad en un sistema de este tipo, se define por los valores energéticos nominales, los resortes de regulación se disparan en los momentos en que los potenciales no son satisfactoriamente equilibrados, activando los mecanismos necesarios para compensarlo. Hay que tener en cuenta que las diferencias de potencial, no han de ser electromagnéticas, puede haber diferencias de presión, de densidades, de grados de humedad, etc. Por ejemplo, la glucemia, cuando hay un exceso (hiperglucemia) o un déficit (hipoglucemia), siendo la solución en el primer caso, de la secreción de insulina, y en el segundo, la secreción de glucagón todo ello a través del páncreas, y consiguiendo nivelar la glucemia.
La homeostásis también está sometida al desgaste termodinámico, el organismo necesita del medio el aporte para sostener el ciclo, por lo que es sometido a actividades que, por un lado permiten regular la homeostásis y por otro son un constante ataque a dichas funciones. En otro orden de situación, si el organismo no se aportara lo necesario del medio, dicha función dejaría de existir en un instante en el tiempo en el que es termodinámicamente imposible continuar sosteniendo dicha estructura.
Un organismo enferma en el momento que se requiere un aporte extra de energía para sostener el ciclo homeostático. Agentes patógenos, tales como los radicales libres, virus o bacterias, pueden comprometer ese ciclo. La enfermedad es una respuesta ante la invasión del medio, que limita al organismo a sus ciclos vitales esenciales, para destinar el resto de los recursos en preservar en el tiempo la función homeostática.
Factores que influyen en la homeostasis .
El medio interno: el metabolismo produce múltiples sustancias, algunas de ellas de desecho que deben ser eliminadas. Para realizar esta función los organismos poseen sistemas de excreción. Por ejemplo en el ser humano el sistema urinario. Los seres vivos pluricelulares también poseen mensajeros químicos como neurotransmisores y hormonas que regulan múltiples funciones fisiológicas.
El medio externo: la homeostasis más que un estado determinado es el proceso resultante de afrontar las interacciones de los organismos vivos con el medio ambiente cambiante cuya tendencia es hacia desorden o la entropía. La homeostasis proporciona a los seres vivos la independencia de su entorno mediante la captura y conservación de la energía procedente del exterior. La interacción con el exterior se realiza por sistemas que captan los estímulos externos como pueden ser los órganos de los sentidos en los animales superiores o sistemas para captar sustancias o nutrientes necesarios para el metabolismo como puede ser el aparato respiratorio o digestivo.
En la homeostasis intervienen todos los sistemas y aparatos del organismo desde el sistema nervioso, sistema endocrino, aparato digestivo, aparato respiratorio, aparato cardiovascular, hasta el aparato reproductor.

Homeostasis social
Las sociedades, como suma de individuos que son base biológica de una cultura, tienden a la estabilidad. Por eso, existen normas y costumbres, tradiciones y hábitos, que tienden a asentarse y tienen sus propios mecanismos de estabilización y de rechazo de lo nuevo. El conservadurismo tiene, en parte, un fundamento biológico. Y la renovación y el cambio vienen motivados por la necesidad de satisfacer ciertas necesidades, ya sean naturales o creadas.
Tipos de regulaciones del individuo
Termorregulación: Es la regulación del calor y el frío.
Osmorregulación: Regulación del agua e iones, en la que participa el Sistema excretor principalmente, ayudado por el Nervioso y el aparato respiratorio
Regulación de los Gases respiratorios.
Homeostasis psicológica .
Homeostasis cibernética .
En la década de los cuarenta, W. Ross Ashby (1903-1972), diseñó un mecanismo al que llamó homeostato capaz de mostrar una conducta ultraestable frente a la perturbación de sus parámetros "esenciales". Las ideas de Ashby desarrolladas en Design for a Brain dieron lugar al campo de estudio de los sistemas biológicos como sistemas homeostáticos y adaptativos en términos de matemática de sistemas dinámicos.
Este investigador británico formado en Cambridge en biología y en antropología, marcó pautas y nuevos enfoques que han trascendido a otros campos disciplinarios como la filosofía y la misma epistemología. Incluyó este concepto para explicar los fundamentos epistemológicos que propone. Anota lo siguiente:
"Hablemos ahora sobre el problema de estudiar la homeostásis comunicacional de una constelación familiar. En términos generales, nos parece que las familias que poseen miembros esquizofrénicos conocidos son estrechamente homeostáticas. Todo sistema vivo sufre cambios en todo momento y día tras día, de modo que es concebible representar esos cambios mediante sinuosidades de una curva en un gráfico multidimensional (o "espacio de fase") en el que cada variable necesaria para la descripción de los estados del sistema está representada por una dimensión del gráfico. Específicamente, cuando digo que esas familias son estrechamente homeostáticas, quiero significar que las sinuosidades de ese gráfico o de un determinado punto situado en el espacio de fase abarcará un volumen relativamente limitado. El sistema es homeostático en el sentido de que cuando se aproxima a los límites de sus zonas de libertad, la dirección de su senda cambiará de tal manera que las sinuosidades nunca cruzará los limites"
se despide de ustedes su compañera:JARED RAMOS HERNANDEZ

